“Yo no sé dibujar cuerpos…” Verónica Barrios

//“Yo no sé dibujar cuerpos…” Verónica Barrios

“Yo no sé dibujar cuerpos…” Verónica Barrios

¿Qué recortes hace un psicopedagogo en la especificidad de su trabajo clínico, para intervenir en relación al Cuerpo y producir efectos sobre la Escritura?
¿Qué es un cuerpo? ¿Por qué dibujar un cuerpo, implica “un saber”? ¿Está relacionado ese saber con la posibilidad de escribir? ¿Qué marcas subjetivantes deben constituirse en un niño para acceder a la escritura? Para poder pensar juntos alguna de estas preguntas me gustaría presentarles a Marcos: un niño de 8 años cuya mamá es paciente del hospital Moyano, poco sabemos acerca de su historia, pero aquí van algunos decires de operadores, asistentes sociales, psicólogos y algunos “Otros” que fueron aportando a la subjetividad del niño, Marcos nace durante una de las internaciones de su mamá, quien luego de un tiempo es dada de alta, pudiendo la misma armar un espacio de cuidado y sostén para su hijo, pero al tiempo vuelve a ser internada, y luego de varias recaídas permanece internada, finalmente Marcos es trasladado al hogar donde vive actualmente.
Cuando conozco a Marcos me encuentro con un niño muy tímido, retraído, que parece pensar cada palabra que dice, luego de presentarme, le pregunto si sabe porque viene y me responde “porque no sé escribir.” Cuando le propongo jugar lo hace muy entusiasmado, ¿su juego preferido? Armar juntos una casa. En la próxima sesión le propongo dibujar una persona y me dice: “Yo no sé dibujar cuerpos” solo sé dibujar palitos…
Este es el dibujo que realiza

En cada nueva sesión quiere jugar y en cada intento mío de invitarlo a escribir se comienza a incomodar a angustiar, a tal punto que su cuerpo parece desarmarse y perderse en la mirada de quien le demanda dejar marcas en un papel, demanda que parecería ser devastadora para Marcos, en aquella sesión recuerdo que se angustia de tal forma que debimos concluirla dado que Marcos se descompone, se desvanece ante mi pedido de escritura, de dejar marcas, parecería que él solo pude desaparecer, como aquel cuerpo que dibuja con palitos.
¿Pero qué valor subjetivante adquiere el “Otro” desde los primeros tiempos constitutivos en un niño? Piera Aulagnier nos dice en su concepto de violencia primaria: como comienza a armarse la posibilidad de simbolizar y de la representación justamente a través del cuerpo: ella dice:
“El cuerpo imaginado cuando el sujeto es sólo un embrión es un cuerpo completo y unificado, dotado de todos los atributos para ello. Este cuerpo imaginado no es un embrión. Este primer significante, recubre un sin-sentido original. A partir de este primer significante se constituirá y ordenará la dimensión imaginaria; todo aquello del orden de la representación. Es decir, la representación cubre un sin-sentido inicial y esa representación que la madre tiene acerca de él marcará todo el mundo imaginario del niño. La madre impondrá a su hijo lo imaginado por ella”.
Es decir entonces que el otro arma junto con el niño la posibilidad de la representación, ¿pero para qué es importante la posibilidad de representación en el aprendizaje? Porque justamente esto es lo que va a posibilitar la sustitución, característica imprescindible para poder aprender. ¿No es acaso un dibujo del cuerpo una representación, una sustitución de carácter simbólica del cuerpo real del niño? En ese mismo sentido ¿no es la escritura una representación del objeto real? Entonces las primeras escrituras comienzan en el cuerpo de un niño justamente a través del “Otro” que permite la posibilidad de la representación de la sustitución de un organismo por un cuerpo atravesado por un significante el cual es aportado por la madre. Ricardo Rodulfo en su libro “Dibujos fuera del papel” le otorga a la caricia de la madre un papel fundante en los procesos que debe cumplir el propio cuerpo de un niño para que advengan las capacidades simbólicas que permitirán las operaciones de la lectura y de la escritura.
Ahora bien, que nos está diciendo Marcos cuando dice “yo no sé dibujar un cuerpo” justamente que hay algo de este proceso subjetivante que ha quedado sin la posibilidad de armarse de recrearse e inscribirse. Recordemos aquí la fundamental importancia que tiene el estadio del espejo concepto trabajado por Lacan, y la importancia del Otro” en este armado.
En el seminario 1 “Los escritos técnicos de Freud” en la tópica de lo imaginario Lacan afirma: “La situación del sujeto –ya deben saberlo porque se los repito, está caracterizada esencialmente por el mundo simbólico; dicho de otro modo, en el mundo de la palabra. De ese lugar depende que el sujeto tenga o no derecho a llamarse Pedro” “Así es como podremos representarnos, antes del nacimiento del Yo y su surgimiento, al sujeto”
Que es entonces lo que nos dice Lacan: que no hay imaginario sin matriz simbólica y esto es indudable que es el “Otro” quien lo aporta, a través justamente de los significantes que van a revestir el cuerpo del niño, que se irán inscribiendo en su cuerpo, para luego posibilitar algo del orden de la escritura. Si el Yo se va constituyendo en función a los significantes que aporta el otro, en el caso singular de Marcos y de su historia, el otro es un otro intermitente que aparece de a ratos, que se “desdibuja” al igual que los operadores, asistentes sociales, psicólogos, maestros y profesionales que van aportando a la subjetividad del niño y que van y vienen aparecen y desparecen en la vida del mismo. Lo que se arma en Marcos es entonces un Yo empobrecido, y en relación al aporte lacaniano podríamos pensarlo de la siguiente manera: Todo está puesto al servicio de no perturbar la imagen yoica, es decir, que esa imagen permanezca en su máximo grado de perfección posible. No hacer nada, implica que no puede aparecer ningún error, no puede aparecer ninguna falla, el que permanece en silencio nunca comete ningún error, sostiene una imagen impoluta, una imagen sin tachaduras, entonces la hoja en blanco en el cuaderno, aparece perfecta, no tiene ninguna tachadura no tiene nada, pero tampoco tiene un error. Lo amenazante para el sujeto es justamente que la imagen vacile, porque es lo que se le vuelve intolerable, la vacilación de la imagen, todo está puesto ahí al servicio de contrarrestar la angustia, en este sentido la imagen del yo, del cuerpo, juegan un papel fundante para que luego pueda advenir la escritura.
En las próximas y luego de la lectura de un cuento le pregunto a Marcos si quiere armar con masa a algunos de los personajes del cuento. Marcos realiza lo siguiente:

 

Luego le ofrezco dibujarlo, y esta es la producción de Marcos

Podríamos decir? Del armado del cuerpo a la posibilidad de dibujar y del dibujo a la escritura? Creo que en este punto ubicamos algo de nuestra pregunta inicial, es en este punto donde las intervenciones en la especificidad del trabajo psicopedagógico cobra un valor terapéutico, en el sentido de un trabajo previo para que la posibilidad de dejar marca pueda advenir, y con ello el dibujo y luego la escritura.

Intervenciones con la escuela…

En relación a la escolaridad de Marcos el mismo cursa 2do grado, habiendo repetido 1ero, en mi primer contacto con la institución me comentan que hace mucho tiempo que trabajan con “los niños del hogar” y no ven un cambio, por lo tanto estaban pensando en una escuela de recuperación para Marcos. Acordamos dar un tiempo de espera y una apuesta al tratamiento psicopedagógico, en este punto es importante recordar que hacía 2 meses aprox. que Marcos se encontraba en tratamiento. En una próxima reunión con el colegio en este caso con la maestra y la vicedirectora a la que acudimos con la psicóloga de Marcos ambas somos informadas que el mismo fue derivado al gabinete central para ser evaluado para la escuela de recuperación. El discurso de la directora y de la maestra, es en relación a los resultados y no a los tiempos… ella dice: “Acá hay que aprender a leer y a escribir en los tiempos normales” La pregunta aquí es cómo intervenir para puntuar la importancia de esperar los tiempos de cada sujeto en relación a la singularidad. Entonces la estrategia a seguir fue nombrar la importancia de un docente como constructor de la subjetividad de un niño que además vive en un hogar sin padres reales. El “Otro” de Marcos somos nosotros. Y de cómo la maestra instituye subjetividad a través de su mirada. Esto pareció conmover algo de la posición de la docente, lo que permitió en reuniones posteriores abrir espacios para trabajar acerca de los métodos de enseñanza. En relación a esto último la forma de enseñanza es a través de la sonoridad lo cual implicaba un obstáculo aún mayor en Marcos. ¿Qué es lo debe acontecer para que surja la escritura? Justamente debe caer la imagen y con ella la sonoridad para que aparezca algo distinto que “representa” que sustituye el objeto real. En Marcos entonces se arma una doble dificultad en principio la posibilidad de representación que le aporta el armado del cuerpo, y aquí lo relaciono con lo que Piera Aulagnier nos aporta acerca de ese primer significante que se constituirá y ordenará la dimensión imaginaria; y todo aquello del orden de la representación. Pero como se constituyó esto en Marcos? Justamente está en proceso de constitución y a esto se le suma que lo que tiene imposibilidad de caer (imagen y sonido) se ve reforzado por un método de enseñanza que sostiene aquello que debe caer para que aparezca la palabra escrita en ausencia del objeto.
Comenzamos a trabajar con la docente en sesiones posteriores sobre algunas actividades que podían no implicar un obstáculo aun mayor para Marcos, algunas de ellas tenían que ver con la escritura de su nombre, la lectura a través del texto ampliado, principio y final de palabras.
Con el hogar al igual que con la escuela hemos trabajo con la psicóloga de Marcos en un trabajo interdisciplinario acordando estrategias que nos permitieran intentar alojar a Marcos en la institución, aportando algún significante que ayude a cambiar la mirada de la escuela sobre el niño.

Intervenciones con el Hogar…

El hogar se encontraba desorientado en relación a la posición de la escuela y en un principio con la imposibilidad de defender los tiempos que las terapeutas proponían esperar para Marcos. Aquí la intervención fue trabajar junto con la psicóloga para aportar cuestiones en relación a la ley, nombrar al juez, a quien debíamos informar del pase de escuela de Marcos.
Apelando a un orden tercero que regula la voluntad de la escuela. También se trabajó en varias entrevistas con las referentes de Marcos, acerca de los recursos simbólicos que el niño puede desplegar y de los tiempos necesarios para esperar que los efectos de los espacios terapéuticos acontezcan. Otro punto importante que pudimos trabajar es la diferenciación tanto en el hogar como en la escuela sobre el grupo “los chicos del hogar” Donde cada uno vive en un hogar pero son distintos y cada uno presenta su propia singularidad. En cada nueva reunión fuimos pudiendo presentar a un Marcos con mayor deseo de aprender, con tiempos propios y de sus tiempos constitutivos también. Es así como el hogar decide postergar las entrevistas con el gabinete central apostando a Marcos.

Marcos y la escritura…

Es así como marcos comienza a escribir… a dejar marcas que representan palabras… sus primeros significantes para escribir? “Yo cuando sea grande quiero ser policía” y así hicimos, juntos nos adentramos en el mundo de policías y ladrones de bomberos, fuego y rescatados. Historias, historietas… cuentos que leo yo, y cuentos que inventa el… nos dejamos llevar por largas y profundas historias que luego toman forma de héroes y villanos, les ponemos nombres caras y cuerpos… “Este como es malo va a estar con cara de enojado” y este como es bueno va a ser alto” me mira con cara de asombro luego de escribir la palabra Alto me dice: pero alto se escribe con pocas palabras! Luego dice en chiste claro alto es corto. Le pregunto asombrada como Marcos? Que Alto se escribe con pocas palabras es una palabra corta! Alto es corto!!! Y se ríe! Si escribir es dejar marca si la escritura es representación y esta se arma a través de la posibilidad del yo y este en función del cuerpo y de la imagen de él, es aquí cuando nuestras intervenciones toman sentido en relación al cuerpo como la puerta de entrada para que la escritura advenga.
Ventana sobre el cuerpo…
La Iglesia dice: El cuerpo es una culpa. La ciencia dice: El cuerpo es una máquina. La publicidad dice: El cuerpo es un negocio. El cuerpo dice: Yo soy una fiesta.
Eduardo Galeano

(*)  Trabajo que presentado en el congreso de Salud mental de la A.A.S. M Asociación Argentina de Salud Mental. en el año 2014

Lic. Veronica Barrios. Psicopedagoga del Equipo del Hospital Álvarez, profesora de la universidad del Salvador de la cátedra de Psicopatología, y del ISTA, de la cátedra de Diagnóstico y Tratamiento Psicopedagógico, asesora pedagógica de escuelas secundarias del distrito de San Martín, doctorando de la Universidad Católica.

Bibliografía:

  • Piera Aulagnier, ¨El Aprendiz de Historiador y el maestro-Brujo¨. Editorial: Amorrortu Editores.
  • Catoriadis, Aulagnier, ¨La Violencia de la Interpretación¨  Editorial: Amorrortu Editores.
  • Piera Aulagnier, ¨Los Destinos del Placer, Alienación, Amor, Pasión¨. Editorial: Paidós.
  • Ricardo Rodulfo: ¨Dibujos fuera del Papel¨ De la caricia a la lectoescritura en el niño, Editorial: Paidós.
  • Lacan Jacques, Seminario 1 ¨Los Escritos Técnicos de Freud¨ Editorial: Paidós.
  • Filidoro, Norma (2003) Psicopedagogía Conceptos y problemas. Editorial: Biblos.
  • Bleichmar, Silvia (2009) ¨Inteligencia y Subjetividad¨ Editorial: Paidós.
  • Bleichmar, Silvia (1998) Inteligencia, Pensamiento y Simbolización. Trabajo presentado para la USES en el Congreso Cuestiones de Infancia.
By |2018-08-29T09:56:27+00:00marzo 16th, 2017|Categories: ESCRITOS PSICOPEDAGOGIA|Comentarios desactivados en “Yo no sé dibujar cuerpos…” Verónica Barrios

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