Radiografía vocacional: ¿qué quieren estudiar los jóvenes argentinos en los próximos años?

Muchos adolescentes ya decidieron la carrera que estudiarán al finalizar el secundario. Cuáles son las carreras más elegidas, y por qué es importante el acompañamiento de sus padres para lograr encontrar un camino que se adapte a sus habilidades, gustos y preferencias

La elección de la carrera universitaria no es una tarea fácil. Decidir y definir qué es lo que se estudiará depende de muchos factores y, aunque para muchos la resolución de este tema está más que definido antes del último año del secundario, también están los que necesitan un poco más de tiempo para pensar qué camino vocacional decidirán tomar.

Algunos precisan charlas que los orienten o herramientas que les permitan descubrir cuál es su verdadera vocación. Esto se debe a que la mayoría no tiene muy en claro qué es lo que realmente les gusta, los motiva o los apasiona. Por eso, ayudarlos es fundamental para que se sientan acompañados y logren esa definición.
Lo más común es que concurran a exposiciones o ferias en donde las universidades dicen presente y convocan a especialistas y asesoran a los más jóvenes sobre los tipos de carreras que se dictan en las distintas facultades que las integran.

Otros, en cambio, prefieren sumarse a la ola 2.0 y descubrir e indagar en internet o por medio de distintas apps qué es lo que más se ajusta a sus preferencias y expectativas. Algunas permiten entender cuáles son las carreras de grado que mejor se adecuan.

En ese sentido, un informe realizado por Viaedu -una plataforma de orientación vocacional online- en base a test vocacionales a los que se sometieron 9 mil jóvenes argentinos, identificó cuáles son las habilidades, intereses y personalidad de las personas que ingresarán en el mundo universitario y/o terciario en los próximos años.

Según el relevamiento, las cinco carreras que más se adaptan a los jóvenes argentinos: administración (44%), psicopedagogía (38%), trabajo social (32%), psicología (31%), terapia ocupacional (30%).

Julieta Beistegui, licenciada en Economía y co-fundadora de Viaedu, afirmó que “los chicos están cada vez más expuestos a estímulos, lo cual hace que tengan muchas opciones que se adecuen a sus perfiles a la hora de elegir una carrera”.

A pesar de la existencia de nuevas carreras, las más tradicionales como medicina, abogacía y arquitectura siguen apareciendo en la lista

“Suele ocurrir en carreras como psicopedagogía y terapia ocupacional que los chicos las descartan sin siquiera conocerlas. También ocurre con carreras relacionadas a sistemas o ingeniería que tampoco son elegidas aunque hayan sido recomendadas”, detalló Beistegui.

El estudio también señaló que existe una tendencia a preferir carreras con una duración inferior a los 4 años: el 77% de los perfiles señaló que era una buena opción. En contraposición, un 23% de los encuestados dijo estar dispuesto a dedicar 4 años o más a sus estudios.

Este fenómeno muestra que hay una necesidad de poder estudiar carreras que rápidamente les permita insertarse en el mundo laboral, pero con conocimientos profesionales.

Ignacio García Costa, director comercial y de admisiones de la Universidad Austral explicó a Infobae que los jóvenes hoy buscan estudiar algo que los ayude a poder tener un emprendimiento, y que por eso eligen aquellas carreras que les pueden servir para seguir ese camino.

“Lo que sucede es que siempre es mejor una carrera más integral, que dé un panorama un poco más general, pero cuando esto sucede se sienten sofocados. El gran dilema que atraviesan es trabajar para vivir o vivir para trabajar. Creen un poco en la vocación más idílica y piensan que la carrera le tiene que gustar un 100%. Sin embargo, deben saber que hay una parte en la que uno puede disfrutar un poco menos, lo que no quita que sea mala o aburrida”, señaló.

Adolescentes y padres: un camino de acompañamiento

Deben elegir una carrera universitaria o terciaria en un momento donde se produce una crisis de identidad psicofísica y social. Esto se debe a que la adolescencia funciona como un umbral de pasaje entre el fin de la infancia y el comienzo de una adultez desconocida, dos de las etapas más temidas y problemáticas de la vida de un ser humano.

La psicóloga Adriana Guraieb expresó que es un periodo en donde aparecen profundas transformaciones corporales que se combinan con muchas obligaciones nuevas en donde se requiere mucha atención por parte del adolescente, el cual está sorprendido por los impactos que se producen.

Esto provoca mucha tensión y a veces lo distrae o le quita foco de lo que es realmente importante. Dentro de su crisis de identidad, debe elegir qué hará y muchas veces se siente presionado ante la mirada de su familia y de su círculo más íntimo.

Guraieb explicó que los padres deben acompañarlos en este proceso. “Son los encargados de estimularlos con una orientación vocacional. Es importante que la curiosidad sea el motor de la investigación para que puedan descubrir en una sociedad compleja, altamente competitiva lo que les gusta”.

“Como muchos sienten miedo a lo nuevo, es frecuente que aparezcan cambios de carrera, ya que a esto se suma a que no todos terminan el colegio con una vocación definida. Por eso hay que apoyarlos hasta que logran encontrar el mejor camino”, agregó la especialista