Abordaré en este trabajo algunos aspectos relativos a la residencia como ámbito de formación y tareas desarrolladas dentro de la misma, otros a un Area Programática, lugar donde trabajé mayormente, una reseña acerca de las tareas realizadas y algunas reflexiones a modo de conclusión.

Me baso para el mismo, en mi experiencia como residente de Psicopedagogía, transcurrida entre los años 1994 y 1997, en el área programática del hospital Penna. (He rotado por el área programática del hospital D.Vélez Sarsfield y por el hospital C.Durand en el equipo de Psicopedagogía dependiente del GTIAD (Grupo de Trabajo Interdisciplinario en Aprendizaje y Desarrollo).

Una residencia es un cargo obtenido por concurso, cuya duración es de tres años. El residente se desempeña dentro de un hospital municipal y/o centros de salud de pertenecientes al mismo, y entre otros requisitos cumple con una formación teórico-práctica constante -es decir- asistencia y prácticas profesionales acompañadas de lecturas de material teórico, supervisiones, espacios de revisión y reflexión, reuniones de equipo, así como también participa en ateneos y realiza elaboraciones escritas en función de las tareas desarrolladas.

Con respecto a un Area Programática, es una zona geográfica sobre cuya población tiene responsabilidad un hospital. Dentro de las acciones profesionales que allí se desarrollan, están las asistenciales y las preventivas. Ambas tienden a fomentar el cuidado de la salud de las personas de la zona. Las primeras orientadas a la asistencia biopsicosocial, tal como pueden realizar por ejemplo los hospitales u otros ámbitos de atención de la salud, considerando que los centros de salud no ofrecen internación ni guardia para la atención de emergencias. Las segundas están basadas en los principios de la APS (Atención Primaria de la Salud), cuyos objetivos dentro de las áreas materno-infantil y de salud escolar son entre otros:
– Promover la consolidación de estructuras familiares vinculares que provean un marco para un desarrollo biopsicosocial normal del niño.
– Promover y cumplimentar los controles de salud para un correcto desarrollo del niño.
– Dentro del ámbito de la salud escolar, controlar la salud del niño, interviniendo sobre aquello que pueda interferir con su desarrollo y crecimiento.

Area Programática del Hospital J.M.Penna: características

La misma es muy diversa en cuanto a aspectos sociales, económicos y tipos de vivienda. A grandes rasgos habría por un lado, población de clase media y media baja que habita en viviendas tipo casas, departamentos de una planta y edificios de departamentos.
Por otro lado y en mayor número población de inquilinatos, hoteles, casas tomadas , y población de villas y núcleo habitacional transitorio, todas estas con necesidades básicas insatisfechas . (Barrio Zavaleta y Villa 21/24).

Destaco este aspecto ya que gran parte de nuestra tarea se desarrolló en los centros de salud afectados al Barrio Zavaleta, y Villa 21/24, con sus habitantes.

Son múltiples y variadas las experiencias que tuve oportunidad de desarrollar junto a mis compañeras y otros profesionales de la salud. Esto, me posibilitó fundamentalmente comprender que ante lo complejo de la realidad socioeconómica y cultural de la población que abordábamos, era primordial reconocer las limitaciones de nuestro saber, lo cual implicó, trabajar codo a codo junto a otras residencias y profesionales de la salud como por ejemplo, médicos clínicos, pediatras, nutricionistas, psicólogos, sociólogos, fonoaudiólogos, obstétricas, trabajadores sociales, y profesionales de los equipos de orientación escolar, con el objeto de priorizar estrategias de resolución ante la amplitud de las problemáticas.

Las actividades desarrolladas fueron:
– Admisiones multifamiliares y espacios de reflexión para familias cuyos hijos presentaran dificultades escolares.
– Grupos de tratamiento psicopedagógico para niños y para madres.
– Espacios de intercambio y formación junto a otras residencias, fundamentalmente pediatría, con el objeto de ampliar nuestros conocimientos relativos al desarrollo infantil.
– Participación en consultas de pediatría, a fin de detectar disfunciones vinculares dentro del ámbito familiar, dificultades de desarrollo y/o de aprendizaje que posibilitaran nuestra intervención como psicopedagogas y permitieran al pediatra tener una visión más amplia del niño y su familia como así también, realizar derivaciones protegidas en caso de necesitarse.
– Reuniones y espacios de intercambio con profesionales del equipo de orientación escolar del distrito perteneciente al área con el objeto de realizar derivaciones protegidas de los niños y sus familias.
– Diagnóstico de recursos y posiblidades de niños de preescolar del CEMAI (Centro Materno Infantil de la villa 21), con el objeto de detectar sus niveles de conceptualización con relación a la Lectoescritura y al Cálculo.
– Capacitaciones a mamás jardineras de dicho centro sobre diversos temas: lenguaje, desarrollo evolutivo de los niños, juego y construccción de juguetes, lectoescritura y matemáticas entre otros.
– Talleres y espacios de encuentro y reflexión con padres de comedores comunitarios acerca de alimentación saludable, vacunación, cuidado de la salud y otros, para cuya ejecución se trabajó conjuntamente con otras residencias (pediatría, nutrición).
– Talleres con docentes de escuelas municipales de los distritos escolares pertenecientes al área, sobre lectoescritura, cálculo, detección de dificultades de aprendizaje en sus alumnos, resolución de situaciones conflictivas en el aula, y también en ocasiones, espacios de reflexión sobre la propia práctica.
– Talleres de verano para los niños de los comedores pertenecientes a la Villa 21, y zonas aledañas, con el objeto de propiciarles un acercamiento placentero a la lectoescritura y al cálculo, vehículo de los mismos, y un espacio de juego e intercambio con pares.
– Los temas abordados fueron: historietas, armado de títeres, armado de juegos y juguetes, realización de una historia filmada, ecología, periodismo entre otros.

Algunas reflexiones:

La experiencia vivida así como lo aprendido a lo largo de estos años ha sido sumamente amplio y enriquecedor. No obstante, grande fue nuestro esfuerzo ya que el contexto impactó en nosotras y nos obligó a replantearnos una y otra vez, nuestros alcances y limitaciones. Debimos integrarnos entre nosotras y junto a otros equipos, trabajar en ámbitos poco habituales como un parque, un polideportivo, un pasillo, un comedor comunitario o una iglesia.

Debimos habituarnos a trabajar en otros tiempos, atender lo más urgente, rescatar de lo cotidiano situaciones de aprendizaje y entender que el encuadre no era el conocido por nosotras hasta entonces. Se trataba de recorrer las casas de los barrios o de la villa 21 para convocar a la gente citada a las entrevistas o ámbitos de reflexión, de trabajar con aquel miembro de la familia presente o dispuesto y/o con vecinos de las familias en cuestión.

No siempre quienes debieron guiar nuestra tarea y promover nuestro aprendizaje, fueron los más idóneos para cumplir estas funciones, producto quizás de lo novedoso de una residencia en este área.

De todos modos fue una experiencia muy rica que me permitió crecer enormemente como persona y como profesional. Para mí como para mis compañeras creo, hay un antes y un después de la residencia.

BIBLIOGRAFÍA

” Primer mes de residencia: recorrida y reflexiones”. Licenciadas. Borgesi Gabriela, Jacubowicz Mariela y Claudia Viñuela Ortíz. Junio 1994.

Documento de Trabajo del Area Programática del Hospital Penna. Setiembre 1993.

Lic. Mariela Perla Jacubowicz – Psicopedagoga

Este sitio no se hace responsable de los artículos que están firmados.
Los artículos firmados no representan necesariamente la opinión de Por Psicopedagogia.